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07 Oct Sanar es volver a la Fuente
Cuando hablamos de sanar desde la LNT, utilizamos una expresión que puede parecer muy espiritual: volver a la Fuente. Pero, ¿Qué significa realmente?
Según la visión de la LNT, nuestra historia no empieza en el nacimiento, sino mucho antes, en el momento de la fecundación. En ese instante comienza una nueva vida y se produce la encarnación del espíritu, trayendo consigo una frecuencia original o matriz original, una vibración primordial que contiene la información de lo que somos antes de ser modificados por nuestra historia.
Sin embargo, desde la gestación comenzamos a vivir experiencias, emociones, adaptaciones y conflictos que van dejando huella. Poco a poco, podemos ir alejándonos de esa frecuencia inicial, lo que desde la LNT denominamos una pérdida de coherencia. Esto no significa haber hecho algo mal, sino que el organismo se ha adaptado continuamente a lo vivido, creando patrones que, a veces, terminan manifestándose como enfermedad.
Por esta razón, la LNT no intenta decirle al cuerpo qué hacer. Durante una sesión, el terapeuta busca un estado de observación y wu wei para crear las condiciones que permitan al paciente volver a entrar en relación con la Fuente. La intención no es imponer una nueva frecuencia, sino facilitar el reencuentro con aquella que ya estaba presente desde el principio, permitiendo que el sistema recuerde otra manera de organizarse.
Esto no implica borrar la historia ni volver atrás en el tiempo, sino lograr que, a pesar de todo lo vivido, exista de nuevo una referencia profunda de coherencia. En definitiva, desde la LNT sanar es recordar: recordar de dónde venimos, nuestra frecuencia original y la matriz previa a todas las adaptaciones, para volver, aunque sea por un instante, a la Fuente. Porque quizás sanar no signifique convertirse en alguien diferente, sino, simplemente, volver a ser coherentes con aquello que siempre hemos sido.
