Entradas

Traumas de Nacimiento y Salud Energética

Desde un parto que se prolonga más horas de lo esperado, una cesárea de emergencia o una posición compleja del cuerpo del bebé, hasta un parto que se ajusta a lo planeado, los traumas del nacimiento se recogen en la teoría de que el nacimiento supone para el ser humano el primer trauma al nacer. Desde La Nueva Terapia le damos solución.

El proceso de nacimiento como un trauma

Para el psicoanalista Otto Rank, el nacimiento supone el primer trauma en la vida del ser humano: tras 9 meses en un lugar seguro, el bebé se arroja a un mundo hostil y a la separación de la madre a través del canal del parto. Además, diferentes estudios no solo han ido comprobando que la psicología del bebé se moldea durante la gestación y que el estado emocional de la madre es de vital importancia para la salud del bebé, sino que, incluso, se sostiene que aquellos niños que sufrieron un parto muy complejo se transforman en adultos con frecuentes síntomas de ataques de pánico.

Una vez la mujer comienza a sentir las contracciones, el bebé comienza a vivenciar el trauma de, poco a poco, descender por un canal angosto hasta un lugar nuevo y frío, repleto de luces. El bebé pasa de una unión completa con la madre a vivenciar la primera separación.

traumas de nacimiento y salud energética

Casos de traumas de nacimiento

Desde La Nueva Terapia hemos podido comprobar la relación entre las personas que han cometido suicidio con el parto que estas personas vivenciaron: se ha encontrado relación, por ejemplo, con que las personas que han escogido la muerte por asfixia a menudo padecieron una vuelta de cordón durante el mismo parto; quienes, por otro lado, escogen un medio mecánico para quitarse la vida, como una ventana, suelen haber vivenciado un parto doloroso con fórceps; o, incluso, aquellas personas que optan por una sobredosis de medicamentos se relacionan con un parto en el que la madre fue anestesiada de alguna forma en el momento del nacimiento del bebé.

Entre los traumas de nacimiento también tenemos en cuenta aquellos casos en los que el parto se realizó a través de una cesárea de urgencia debido a la forma y tamaño de la pelvis de la madre, el tamaño del bebé o a la posición del mismo.

En los casos en los que el parto se alarga más de 10 horas nos encontramos que el bebé ha quedado encajado, dando lugar a temores como la claustrofobia o a problemas de garganta y cervicales si el bebé ha sufrido una vuelta de cordón.

También podemos observar que, debido a los progresos de la medicina tradicional, los niños que nacen prematuros y sobreviven incluso con 5 o 6 meses de edad se exponen a mayores traumas o que, cuando un niño nace después de fecha: este pareciera no estar listo para vivir. En el caso de los gemelos comprobamos que uno de los dos recibe mayor impacto.

Uno de los aspectos a resaltar es la salud emocional de la madre, crucial para un buen desarrollo psicológico del bebé, pues se relacionan los altos niveles de estrés con un consecuente aumento de adrenalina y un tono muscular más denso en el bebé, dificultando el parto o generando fobias debido a estas mismas emociones.

Síntomas de traumas en el nacimiento

Para identificar a un bebé que ha sufrido algún tipo de trauma durante el parto, debemos tener en cuenta una serie de pautas en el niño, pero más aún la frecuencia con la que estos síntomas se den:

Afecciones físicas

A menudo el bebé enferma, se cura de dicha enfermedad y vuelve a enfermar. En muchas ocasiones este síntoma afecta a toda la familia, puesto que forma parte de un patrón familiar.

Estos niños también producen muchos mocos, pueden padecer de piel atópica y alergias, problemas de corazón, sufrir infecciones como bronquitis, neumonías, otitis; así como cólicos o estreñimiento.

Habitualmente el niño no gatea.

Afecciones psicológicas

Niños que lloran mucho, no quieren comer, con un sueño inquieto, problemas en el desarrollo (frecuentes variaciones en el percentil), hiperactividad, muy irritables o miedosos, que sufren cuando son cogidos en brazos debido al mismo sistema energético intenso con el que cuentan o que padecen de problemas de aprendizaje o concentración.

En cuanto a adultos se refiere, encontramos a personas con grandes secuelas emocionales: adultos con mucho miedo a vivir, a espacios cerrados, etc.

La Nueva Terapia

A través de La Nueva Terapia el terapeuta libera esos traumas con el movimiento de los tres ejes: prestará especial atención a cabeza y hombros, para luego llevar su atención a la zona umbilical (muy asociada con las vueltas de cordón durante el parto), descender hasta la cadera y sacro (donde duerme la energía kundalini, relacionada con problemas de espalda) y finalizar en los pies, la zona refleja de todas las afecciones.

En adultos puede darse el caso de que, durante la sesión, este se vea movido a nacer de nuevo, en el que frecuentemente la persona toma una posición fetal y rompe a llorar o en el que el terapeuta comprueba que la cabeza del adulto presiona contra sus manos como si estuviera dejando el canal vaginal. En ocasiones, incluso, los adultos vivencian partos traumáticos de otras vidas debido a un patrón espiritual.

Si, en cambio, el terapeuta trata directamente con un bebé, la sesión se realizará siempre con el bebé en los brazos de la madre.

 


 

Consejos para un parto armonioso

Con el fin de que el parto sea lo más sencillo y respetuoso posible, tendremos en cuenta aspectos como: tratar de tener un parto lo más natural posible, en el que la madre cuente con apoyo emocional de calidad, y dar a luz en una posición vertical, como las cuclillas, con el fin de mantener la verticalización de la energía de la madre, el bebé y todo el proceso.